La escuela secundaria es, desde 1993, el último tramo de la educación básica obligatoria para todos los mexicanos; sin embargo, a pesar de los avances de los últimos tiempos con las diversas reformas a la educación básica, aún estamos lejos de lograr que todos los adolescentes ingresen, permanezcan y concluyan satisfactoriamente este nivel de estudios. Algunos datos que hablan de la necesidad de ofrecer una mejor educación, jóvenes que no les interesa la inscripción en la escuela dedicándose al trabajo en las calles o de jornaleros, otros que ingresan pero no concluyen su educación por falta de la economía, o motivación escolar, a esto se agregan los resultados de diversas evaluaciones, donde se evidencia que no se están alcanzando los propósitos educativos de este nivel. Frente a tal deuda social, la Secretaria de Educación Pública, imprime el Plan de Estudios para la Educación Secundaria 2006 y sus programas correspondientes; uno de ellos el Programa de Historia.
La concepción de la enseñanza de la historia que se expresa en los programas de estudio, sostiene que se trata de una disciplina en permanente construcción, debido a que una de las características del conocimiento histórico es su constante renovación, a partir de nuevas interrogantes, hallazgos e interpretaciones. Es necesario mostrar al alumno que la historia no es una verdad absoluta y única; este objetivo se logrará al contrastar y analizar en clase, información y puntos de vista diversos sobre un mismo acontecimiento histórico.
Además, en los programas de estudio se considera la enseñanza de una historia global, es decir, una historia integral que establece lazos entre economía, sociedad, política y cultura.
Las reformas educativas se realizan por niveles y de manera individual, cada uno de ellos pretende lograr propósitos educativos que se plantean por sí solos. La historia así como las otras asignaturas se obligan a contar con un papel importante y específico, por esta razón en las últimas décadas las reformas educativas está otorgándole la posición que debe tener cada una de ellas. En la educación secundaria no puede pasar lo mismo ya que cada asignatura tiene un horario establecido, en este caso el que debe desempeñar un buen papel para que los alumnos se interesen en trabajar, conocer, apropiarse, aprender y desarrollar su identidad con dicha asignatura y no entenderla como eso solamente sino como parte de su vida, de su propia identidad, es el docente.
La escuela no cubre con las expectativas sociales, se tiene la percepción de un futuro incierto y la crítica de ciertos actores y sectores es mucho muy fuerte. Uno de los actores a quien va dirigido con mayor énfasis las criticas es el docente, nadie duda de que el profesor es corresponsable del desempeño de los estudiantes, pero donde queda las limitantes que los programas de estudio impone a los mismos, donde dice cómo, cuándo, por qué y para qué realizar cada contenido, cada propósito que se va a bordar, si es verdad la planeación de clase y los planes son flexibles para cada grupo, zona y población, aun así las limitantes existen.
Los alumnos y el profesor deben convertirse en aprendices de la historia Sacristan opina que “el diseño curricular de ejecución, implica sustraer a los profesores las destrezas relacionadas con las operaciones de organizar los componentes curriculares dejándoles en el papel de ejecutores de una práctica que ellos no organizan”. por esta razón, la imagen del profesor capaz de elaborar sus propios materiales, organizar de su propia práctica, es una imagen liberadora profesionalmente, que reclama una capacitación profesional determinada, la mejor manera de aprender historia con otras materias importantes a la asignatura de historia en la educación básica, para identificar habilidades de investigación específicas, que promuevan a los niños y a los jóvenes de recursos de pensamiento y habilidades para aprender a pensar de manera propia en el pasado, el presente y el devenir humano con toda su complejidad.
El Plan y Programas me parecen un poco perversos en el sentido de que existen contenidos que fueron hechos específicamente pensados para trabajar con alumnos de lugares urbanos como buscar información critica en periódicos, revistas, noticieros, música, caricaturas, novelas, etc, ¿cómo los trabajas en la montaña de Guerrero? O en ¿las Choapas al sur de Veracruz?, sino cuentan con electricidad, con calles donde hay esquinas para comprar el periódico o más aun no cuentan con el dinero suficiente para comprar una revista, un cd, si lo único que les ocupa es encontrar trabajo en otros lugares fuera de su poblado para comer y sobrevivir.
Las circunstancias son diferentes a lo que se pueda trabajar en los libros de texto, también en los cursos de actualización nos dicen que el libro de texto y el Programa no es el único recurso para trabajar y crear competencias con los estudiantes, claro, eso aquí en la ciudad y en esos lugares que mencione anteriormente, donde no tienen otro recurso que utilizar, solo se queda en el papel y la imaginación. La historia aparece en libros con los que hay que trabajar y pensar, no solo como un material sino con un conocimiento ligado a nuestras vidas, en el que ha participado mucha gente, es posible escribir historia sin montar en relato de los buenos y los malos aspectos como la vida cotidiana en otras épocas, el desarrollo de la ciencia y la tecnología y cultura eran temas interesantes y divertidos para los estudiantes. (Oresta López).
La realidad educativa que se vive en la actualidad se centra en la inestabilidad, en la ausencia de explicaciones y/o argumentaciones claras que sustenten las reformas curriculares; hoy más que nunca la complejidad social detona en los agentes educativos indiferencia, resistencia, rechazo a lo desconocido, o a lo nuevo.
La enseñanza de la historia en la Educación Básica en México es precaria, de lo que se ocupa es de fechas, periodos, culturas prehispánicas, independencia y revolución destacando solo los personajes principales. Los alumnos de educación secundaria aún la ven como “la asignatura aburrida”, con lecturas y cuestionarios largos y fastidiosos.
Eva Taboada dice que en su investigación de” Los fines de la enseñanza de la historia en educación básica” le sorprendió la gran similitud de los programas de historia de educación básica de cincuenta años atrás (1946) con el programa de la SEP 1993, donde encontró que había muy pocos cambios.
Las continuas discusiones que se han presentado en torno a las reformas educativas en la segunda mitad del siglo pasado y principios del actual dan muestra de la transición de cambios en política educativa que muestra nuestro país. Las preocupaciones que se exponen en los debates y discusiones van encaminadas al desarrollo de los niños y adolescentes en su educación básica.
“Es fundamental la enseñanza de una historia formativa centrada con análisis crítico para la comprensión de hechos y procesos… La disciplina como un conocimiento crítico, inacabado e integral de la sociedad en sus diferentes ámbitos de análisis –político, económico, social y cultural… La práctica docente al contar con elementos didácticos innovadores, le dé un nuevo significado a la asignatura…” (Programa de Historia, 2006.)
A pesar de que se maneja permanentemente en el discurso lo importante que resulta la labor docente y su formación, se mantiene una política de formación de docentes para educación básica que se limita a buscar su adecuación a las exigencias instrumentales de la reforma educativa en turno. Poco o nada hay sobre opciones de formación que fortalezcan su profesionalidad tanto en el dominio del saber pedagógico como en ampliar sus opciones de conducción de un proceso educativo que es cada vez más complejo y que nada tiene que ver en el saber de la existencia de recetas para desarrollar capacidades y habilidades también llamadas al día de hoy competencias en los alumnos, mismas en las que a veces no están presentes en los propios docentes y otro poquito que no dejan los programas que surjan esas competencias. La formación permanente, quienes están al frente de las escuelas formadoras de docentes y de los cursos de actualización, de las mismas reformas educativas no sepan de que se está hablando, cuál es el trabajo en el aula, las necesidades educativas, y atrevan a sugerir reformas, deja mucho que desear en el ámbito educativo, no se encuentra presente entre las preocupaciones políticas, económicas actuales, pero si se le exige al docente los resultados, será este el único responsable del atraso educativo? Y los programas estarán realmente acordes? La historia se encuentra en el lugar que merece? Son preguntas que podrán hacer reflexionar a unos cuantos.
Referencias:
LOPEZ, Pérez Oresta
SECRETARIA DE EDUCACIÓN PÚBLICA, SEP, Educación básica. Secundaria. Historia Programa de estudio 2006.
SACRISTAN, Gimeno, El currículum: una reflexión sobre la práctica. Madrid (1988)
TABOADA, Eva